SOY CUIDADOR Y ME SIENTO BIEN

El ser humano tiene una gran capacidad para adaptarse, encontrar el sentido a las experiencias traumáticas y aprovecharlas para crecer personalmente. Así, existen cuidadores capaces de desarrollar su tarea de forma óptima, experimentando poco estrés y declarando incluso ganancias positivas derivadas de su labor con el cuidado.

Cuando hablamos del cuidado en la dependencia se suele atender casi con exclusividad a los aspectos negativos que de él se derivan. Sin embargo, el 73% de los cuidadores informales de personas mayores señalan al menos un aspecto positivo de esta experiencia (posibilidad de auxiliar a una persona que lo necesita o acompañarla en los últimos momentos de su vida), lo que se percibe como una oportunidad para el desarrollo personal y se traduce en sentimientos de bienestar y satisfacción.

Los factores que tienen una mayor relación con los aspectos emocionales positivos del cuidado son:

  • La existencia de una buena relación afectiva previa entre el cuidador y la persona dependiente.
  • El uso de estrategias de afrontamiento activas.

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    Soy cuidador y me siento bien.

  • El ser cuidador por decisión propia.
  • Mantener el mismo tiempo libre que se tenía antes de ser cuidador.
  • No trabajar fuera de casa.

De hecho, se han encontrado efectos positivos incluso cuando la persona cuidada está afectada por una patología grave, como la enfermedad de Alzheimer, la insuficiencia respiratoria severa o la inmovilidad, ya que donde el cuidador puede encontrar mayor satisfacción con el cuidado es en la capacidad que cree tener para superar los problemas o en el mantenimiento de una buena relación afectiva con el familiar mayor. Factores como los problemas cognitivos y conductuales derivados de la demencia crean las condiciones bajo las cuales se puede dar una situación de estrés emocional en los cuidadores. Sin embargo, el que éstos experimenten o no dicha condición, depende en mayor medida de cómo los cuidadores reaccionan a ella y de los recursos con los que cuentan para modular su impacto.

En este contexto aparecen los conceptos de Resiliencia, Resistencia y Crecimiento Personal del cuidador, como explicación a estas actitudes positivas ante el cuidado:

  • Resiliencia se refiere a la capacidad del sujeto para afrontar una situación vital estresante, sin verse comprometido ni física ni psíquicamente.
  • Resistencia se refiere a la capacidad del sujeto de resistir al estrés mediante ajustes que favorecen su adaptación.
  • Crecimiento Personal hace referencia al cambio psicológico positivo resultante del afrontamiento de situaciones vitales altamente desafiantes.

Resiliencia y Resistencia guardan una estrecha correlación negativa con la sintomatología psicopatológica y el Crecimiento Personal correlaciona positivamente con el duelo y las demandas del cuidado. Las personas que puntúan alto en Resiliencia son más eficaces y comprometidas con las tareas que desempeñan y sufren menor agotamiento emocional.

En MemoActiva la educación emocional del cuidador es considerada como un recurso muy valioso con el que se pretende proporcionar herramientas útiles que ayuden al cuidador a desarrollar su labor, evitando en la medida de lo posible los efectos negativos tanto físicos como psicológicos, lo que sin duda redundará en una mejor calidad del cuidado.

2 comentarios en “SOY CUIDADOR Y ME SIENTO BIEN

  • Totalmente de acuerdo con lo expuesto en este artículo. Es importante hacer referencia a esos aspectos positivos (¡que los hay!) derivados de la tarea de cuidar y la relevancia que adquiere en este sentido el apoyo otorgado al cuidador por parte de profesionales que le indiquen, entre otras cosas, los recursos existentes y adecuados a las necesidades de la persona cuidada, así como una buena formación en aspectos relacionados con la enfermedad, etc.

    • Como bien comentas, incluso en aquellos casos en los que hay una buena aceptación de la tarea del cuidado, el apoyo al cuidador debe mantenerse ya que su rol suele desempeñarse durante largos períodos de tiempo, sin tregua y con cambios constantes a los que hay que ir adaptándose.
      Gracias por tu aportación Raquel. Un abrazo.

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