MI PIEL, ESPEJO DEL TIEMPO

Hace cien años tener la piel morena se consideraba vulgar entre la población de clase alta y media. Los cuerpos se cubrían por completo y las únicas personas que mostraban los efectos de la exposición solar eran los trabajadores que desarrollaban su actividad al aire libre. A partir de los años cuarenta, esta concepción empieza a cambiar y la sociedad decide que la piel morena es un signo deseable de buena salud. Hoy en día, especialmente en las zonas más desarrolladas del planeta, la población se expone al sol mucho más de lo que lo hizo hace cincuenta años, lo que viene justificado por varios hechos, como que vivimos más tiempo, estamos más sanos, lo que nos permite participar con más asiduidad en actividades en el exterior, hay un mayor nivel económico para poder realizar actividades recreativas y viajar a países tropicales. Como consecuencia de estos cambios, raras veces la gente mayor presenta modificaciones en la piel asociadas únicamente con el envejecimiento natural, mostrándose, por lo general, junto con aquellas alteraciones provocadas por la exposición al sol.

sol-piel-envejecimiento-memoactiva-atencion-domiciliaria-ferrolterra-gerontología-psicología (2)La piel es un órgano complejo, dinámico y el más extenso del cuerpo humano, lo que la convierte en el indicador más visible de envejecimiento. La piel actúa como barrera entre el interior del cuerpo y el exterior, cumpliendo diversas funciones, como son: la regulación homeostática; prevención de pérdida de fluido, electrolitos y proteínas; mantenimiento de temperatura; percepción sensorial y vigilancia inmunológica.

Se estima que el 7% de todas las visitas médicas de la gente mayor se deben a problemas de piel. La xerosis y el pruritus son los trastornos de piel más comunes en la gente mayor, llegando a representar  el 80% de las consultas dermatológicas en esta población. También son muy comunes el eczema, la psoriasis y la dermatitis seborreica.

Es importante diferenciar las manifestaciones cutáneas debidas al envejecimiento normal o intrínseco de las debidas al fotoenvejecimiento o factores extrínsecos, principalmente por acción de los rayos ultravioleta (UV). El envejecimiento intrínseco de la piel ocurre como una consecuencia natural de los cambios fisiológicos que se van produciendo con el paso del tiempo y están determinados de forma genética. Los factores extrínsecos, sin embargo, son controlables en cierto grado e incluyen la exposición al sol, polución, nicotina, movimientos repetitivos de los músculos así como los diferentes componentes del estilo de vida del individuo como la dieta y la salud. Establecer esta diferenciación es objetivo fundamental para poder identificar aquellos cambios patológicos que puedan alertar sobre el aumento de riesgo de sufrir cáncer de piel.

El envejecimiento de la piel es por consiguiente, un proceso influenciado por factores intrínsecos y extrínsecos que van a determinar la progresiva pérdida de su estructura y funcionalidad. Debemos aprender por tanto a aceptar los cambios que son consecuencia natural del paso del tiempo y a prevenir aquellos otros que dependen de nuestro estilo de vida (protegiéndonos del sol y llevando una vida saludable) con el objetivo de reducir el riesgo de  complicaciones en la medida de lo posible.

MemoActiva es un recurso de atención domiciliaria que, entre otras de sus acciones, pretende formar a las personas en la conciencia de que la calidad de la vejez está fuertemente influenciada por aquellas situaciones a las que nos hemos visto sometidos a lo largo de nuestro ciclo vital. Desde el convencimiento de que la prevención es la mejor herramienta social y sanitaria para un envejecimiento saludable, disfrutemos de los beneficios físicos y psicológicos del sol sin olvidarnos de tomar una serie de precauciones:

  • Protección solar durante todo el año.
  • Evitar el sol directamente sobre la cara, protégete con gafas y gorro.
  • Una buena hidratación por dentro y por fuera (no olvidar nunca la botella de agua ni las cremas hidratantes).
  • Llenar el frigorífico de frutas y verduras.
  • Vigilar siempre el aspecto de manchas y lunares sobre nuestra piel (ayúdate de un espejo para llegar a aquellas zonas difíciles y acude a una revisión dermatológica anual de forma rutinaria).

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