BIZCOCHO CASERO CON QUESO DEL PAÍS

Hoy he conocido a una persona increíble y enormemente inspiradora. Se llama María de la O. A sus 104 años tiene una de las mentes más claras y ágiles que he visto, además de un vocabulario exquisito y una fluidez envidiable al hablar.

Madrileña de nacimiento, lo que todavía se le nota en el acento y, según le ha comentado alguien, en su forma de andar sobre las puntas.  Llegó a la ciudad de A Coruña como nuevo destino en la carrera profesional de funcionario del Estado de su padre y aquí se quedó.

Recuerda cuando llegaron a esta ciudad, temerosos por las noticias que se escuchaban en la capital sobre el aislamiento de esta zona del país. Ellos hubieran preferido San Sebastián pero por circunstancias de la vida aterrizaron en esta esquina del Noroeste. Nos cuenta como la zona de Cuatro Caminos, hoy centro comercial y de negocios de la urbe, era un arrabal lleno de barro y ganado. Muy cerquita de su casa se encontraba el puesto de consumos, donde los que venían de fuera tenían que pagar un peaje para entrar en la ciudad. Pronto descubrió la grandeza de vivir al lado del mar y de poder nadar en la playa de Riazor, lo que se convirtió en una de sus principales aficiones junto con el baile.

Hace unos meses, recuerda, ha decidido ya quedarse en casa, pero hasta entonces ha estado realizando una vida independiente, dándose sus paseos, yendo a misa y saliendo a tomar café.

Las anécdotas que me ha contado rebelan en ella una personalidad fuerte, de ideas muy claras y muy pocos miedos. Declara con gran firmeza haber tenido una vida muy feliz y se considera muy afortunada por todo lo que le ha tocado vivir.

        ¿Cuéntame un recuerdo bonito de tu juventud? – Le pregunto.

        “El día que le di el primer beso a mi marido”.- Me contesta sin pensárselo mucho.

        Me gustaría saber ¿cuál es tu mayor preocupación hoy por hoy, la de una señora de 104 años?

        “Perder a uno de mis hijas, ¡con los años que tengo!”.

Lo que más llama la atención de María de la O es su dieta, peculiar donde las haya. “Yo como de forma muy diferente a la que comes tú” – me dice. No come ni carne, ni pescado, ni verduras ya que parece que desarrolló aversión hacia estos alimentos cuando cuidaba de su marido, y que vomitaba constantemente a causa de su enfermedad. Este es el menú que se sirve en su casa desde hace 30 años:

Desayuno: café con leche.

Comida: cinco trocitos de bizcocho (casero) con queso del país. Una papilla de fruta.

Merienda: café con leche.

Cena: un flan o natillas.

Los médicos tampoco se lo llegan a creer, pero para eso suele ir acompañada a las citas médicas con alguna de sus hijas que lo confirman. Es increíble…

Me despido de ella agradeciéndole el ratito de charla y María de la O me invita a volver cuando quiera, aunque mejor pronto que tarde ya que no sabe cuánto tiempo va a seguir por aquí.

Memoactiva es un recurso de atención domiciliaria en Ferrolterra y la ciudad de A Coruña. El objetivo de nuestra actividad es apoyar a las personas mayores en su decisión de vivir su vejez en su hogar. A través de la estimulación cognitiva y psicomotriz, pretendemos mantener a las personas mayores con la máxima independencia posible, favoreciendo así su calidad de vida.

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